BUSCANDO A WALL-E

16 08 2008

Hoy, después de varios meses sin acercarme por el cine, y en uno de los descansos de mi trabajo en la empresa y de las investigaciones personales, me he ido yo solito a ver en la pantalla grande la última obra maestra de Pixar.

No os voy a desvelar nada del guión, ya que considero que esta peli la disfrutarás cuanto menos te hayas informado de ella. Sólo quiero comentar brevemente mis impresiones personales.

Wall-e no puede dejar indiferente a nadie. Es una historia que puede calificarse de muchas formas, pero sobre todo es bonita. Temas tan importantes y a veces olvidados como la ecología, el amor por el planeta, la dignidad del ser humano, la soledad, la identidad, fluyen a lo largo del filme con elegante sutileza.

Pero, sobre todo, se nos plantea profundamente la cuestión de cómo debe relacionarse y usar el ser humano la tecnología. Los nuevos avances tienen como objetivo mejorar nuestra calidad de vida y hacernos más felices, pero, ¿seremos conscientes de saber si realmente lo que inventamos, lo que desarrollamos, está mejorado nuestra calidad de vida o lo contrario? (Quien vea la película entenderá mi pregunta).

Si recordamos el genial “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, el autor nos llevaba a un futuro donde la Humanidad había alcanzado tal nivel de automatización, que había perdido su personalidad. Las personas vivían, felices, tranquilas, tomando pocas decisiones, pero ya no eran personas. Eran otra cosa, pero no personas. Da miedo que no sepamos hacer las cosas bien y que, como sucede en Matrix, llegue un momento en el que las máquinas usen a los humanos para su propio beneficio y no al revés, como viene siendo hasta ahora.

Lo mismo que una botella de cristal es un objeto extremadamente útil usándola, por ejemplo, para rellenarla de líquido ( 😛 ), mal utilizada puede llegar a ser un arma que cause daño. Por ello, la Humanidad tiene en su poder una herramienta impresionante, quizá la más impresionante de todas, que es su mente. El uso que haga de ella decidirá, queramos o no, nuestro futuro.

Hagamos las cosas bien, que no es tan difícil…