Noticia: Simulan el proceso evolutivo del cerebro en un robot

7 02 2009

De las muchas noticias e informaciones que leo frecuentemente sobre el tema de la inteligencia artificial, esta que os presento me ha llamado poderosamente la atención. Quizá porque trata sobre uno de los problemas que más difíciles me parecen de resolver en este terreno: el aprendizaje automático.

Hasta el momento, se han desarrollado programas de IA bastante específicos, y muy sensibles al problema a tratar en cuestión. Pero cuando cambia el problema, normalmente fallan o son poco efectivos. El objetivo era encontrar una forma de diseñar los algoritmos, de modo que éste fuera evolucionando conforme las circunstancias lo hagan también.

Pues bien, en la  Gordon University de Aberdeen (Escocia), han diseñado un robot que, partiendo de un problema básico y sencillo, su software ha sido capaz de evolucionar por sí solo, y adaptarse a nuevos cambios y retos que se le han propuesto. Así, partieron de un pequeño robot del tamaño de un libro cuyas patas eran dos tubos de metal, y cuya capacidad de movimiento se limitaba a girar 180 grados. Insertaron el algoritmo en la máquina y lo pusieron a funcionar. Este pequeño robot estuvo intentando aprender por sí mismo, mediante sensores que le indicaban su posición, a mantenerse en pie. Como es lógico, se cayó mil y una veces hasta que “aprendió” a mantenerse en pie, andar e incluso ¡saltar!. Hasta aquí, este experimento no tiene nada de especial, puesto que desde hace mucho tiempo se están haciendo cosas parecidas. Lo interesante viene ahora…

Una vez aprendido esto, modificaron el hardware del robot sin alterar el software. Le cambiaron los dos tubos rígidos de metal por dos piernas articuladas, mucho más complicadas de controlar. El diseño del algoritmo inicial permitió al sistema que usara la información que aprendió en su momento, cuando tenía las otras piernas, como base para intentar aprender a usar las nuevas, y no tardó mucho en conseguirlo. Además, la primera información que “aprendió” el robot cuando tenía las piernas en forma de tubo, casi no se vio alterada cuando le pusieron las nuevas, sino que creó información nueva sobre la anterior, basándose en ella.

Lo más interesante de todo es que se cree que, evolutivamente, el cerebro de los animales se ha ido construyendo en base a capas, guardando y utilizando información anterior, partiendo de bases muy sencillas, para construir poco a poco entidades mentales cada vez más complejas y que permitan hacer más cosas. La verdad es que me ha dado mucho que pensar, sobre por dónde tenemos que tirar nosotros para crear nuestra mente simulada. 

capas-cerebro

Enlace a la noticia en abc.es

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BUSCANDO A WALL-E

16 08 2008

Hoy, después de varios meses sin acercarme por el cine, y en uno de los descansos de mi trabajo en la empresa y de las investigaciones personales, me he ido yo solito a ver en la pantalla grande la última obra maestra de Pixar.

No os voy a desvelar nada del guión, ya que considero que esta peli la disfrutarás cuanto menos te hayas informado de ella. Sólo quiero comentar brevemente mis impresiones personales.

Wall-e no puede dejar indiferente a nadie. Es una historia que puede calificarse de muchas formas, pero sobre todo es bonita. Temas tan importantes y a veces olvidados como la ecología, el amor por el planeta, la dignidad del ser humano, la soledad, la identidad, fluyen a lo largo del filme con elegante sutileza.

Pero, sobre todo, se nos plantea profundamente la cuestión de cómo debe relacionarse y usar el ser humano la tecnología. Los nuevos avances tienen como objetivo mejorar nuestra calidad de vida y hacernos más felices, pero, ¿seremos conscientes de saber si realmente lo que inventamos, lo que desarrollamos, está mejorado nuestra calidad de vida o lo contrario? (Quien vea la película entenderá mi pregunta).

Si recordamos el genial “Un mundo feliz” de Aldoux Huxley, el autor nos llevaba a un futuro donde la Humanidad había alcanzado tal nivel de automatización, que había perdido su personalidad. Las personas vivían, felices, tranquilas, tomando pocas decisiones, pero ya no eran personas. Eran otra cosa, pero no personas. Da miedo que no sepamos hacer las cosas bien y que, como sucede en Matrix, llegue un momento en el que las máquinas usen a los humanos para su propio beneficio y no al revés, como viene siendo hasta ahora.

Lo mismo que una botella de cristal es un objeto extremadamente útil usándola, por ejemplo, para rellenarla de líquido ( 😛 ), mal utilizada puede llegar a ser un arma que cause daño. Por ello, la Humanidad tiene en su poder una herramienta impresionante, quizá la más impresionante de todas, que es su mente. El uso que haga de ella decidirá, queramos o no, nuestro futuro.

Hagamos las cosas bien, que no es tan difícil…